La esencia del Yoga: Veracidad y Honestidad

En el óctuple camino del Yoga, tal como lo estableció el sabio Patanjali, los fundamentos son “Yama y Niyama“, el “hacer y el no hacer” de la vida espiritual, sin la cual la estructura del camino yóguico no se mantendrá. Dentro de los Niyamas se encuentra SATYA que se traduce como la veracidad y honestidad. Generar un cambio de consciencia es necesario para orientar el rumbo por el que se dirige nuestra sociedad. El yoga no ha de ofrecer la respuesta metafísica (pues no es una religión), pero prepara las condiciones necesarias para que cada uno pueda encontrar su propia luz, ya que la práctica yóguica nos conduce a un encuentro de equilibrio y serenidad que allana el terreno hacia nosotros mismos. Para ello es necesario devolver al yoga a su propia esencia, desmarcarlo de su finalidad meramente física o narcisista. El yoga no es fitness ni un deporte, no es un objeto de consumo más para quitarse unos kilos o tonificar, no es una práctica como otras para engrandecer el ego con muchas posturas complicadas o con simplemente pararse en una sola. Iyengar nos habla del "arte de la curación" y dirigiéndose precisamente a los profesores con el fin de que siempre enseñen y transmitan desde la honestidad. Es fácil caer en la trampa del ego, pensando que sabemos, podemos y que nuestros conocimientos no tienen parangón; sin embargo, debemos ser honestos siempre y actuar con prudencia, dejando a un lado el ego y actuando siempre desde el corazón. No debemos olvidar que como profesores debemos guiarles en un paulativo conocimiento de su verdadero ser, desprendiéndose de capas que han ido forjándose sin siquiera ser ellos conscientes; pero en ciertos momentos, y desde la honestidad, es mejor indicarles que acudan a un profesional de la salud o decirles que en ese caso no podemos ayudarles por no saber o por no tener la suficiente información. Así, desde la honestidad, con amor y precaución, seremos más capaces de ayudar realmente a las personas que acudan a nosotros, que ni más ni menos, es realmente nuestra misión. El yoga, aunque aporta una calma, reduce la ansiedad y el estrés, alivia el dolor físico o previene el insomnio y la depresión, no es sólo eso. Y aunque beneficia al cuerpo físico y le aporta flexibilidad, fortaleza, equilibrio, etc., no es sólo eso. Es yoga es tan amplío que puede ser muchas cosas pero no puede hacerse nunca sin conciencia. Y esa es la clave: el yoga es una herramienta para abrir la conciencia, para acceder a nosotros mismos, para unirnos a lo que realmente somos. Y esto no se puede obviar si queremos llamarlo yoga. “La falta de verdad en cualquier forma nos pone en desacuerdo con la ley fundamental de la Verdad y crea una especie de tensión mental y emocional que nos impide armonizar y tranquilizar nuestra mente. La Verdad debe ser practicada por el sadhaka y por el maestro porque es absolutamente necesaria para el desenvolvimiento de la intuición. No hay nada que enturbie la intuición y prácticamente detiene su funcionamiento tanto como la falsedad en todas sus formas “, dice Taimni con respecto al aspecto más personal y práctico de satya. En el Vigñan Bhairav Tantra leemos: “La adoración no consiste en ofrendas sino en darse cuenta de que el corazón es la suprema consciencia liberada.” El yoga es un encuentro con el corazón, con lo que sentimos, con nuestra atención y nuestra alma enfocada en lo que hacemos, en lo que vivimos, en lo que experimentamos. Es un camino de conciencia, de escucha, de sensibilidad, de reconocimiento de nuestra auténtica naturaleza.

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