Los sentidos en el Yoga
El ser humano percibe el mundo a través de su cuerpo y mediante los sentidos, que son el mecanismo fisiológico con el cual cuenta para poder percibir elementos o situaciones que hacen a la vida puramente sensible. Para ninguno de nosotros es un secreto que la enseñanza del yoga es recibida por los alumnos mediante los sentidos que son los conductos que nos conectan con el mundo externo.
En la filosofía tradicional del yoga, el ser humano es visto como un edificio con diez puertas. Cinco son puertas de entrada (Jnanendriyas o importadores) y cinco son de salida (Karmendriyas – Exportadores). Presenciar su función de forma activa, consciente e intencional es una parte importante de la práctica del yoga como un todo. Aunque cada sentido es una herramienta fantástica para lidiar con el mundo externo, en realidad son muy limitados. Para los yoguis los sentidos son burdos, son una capa externa de nuestro ser que funciona desde el cuerpo físico. Si los sentidos son limitados y no muy confiables, el ser interno no se puede experimentar a través de ellos.
Karmendriyas: (karma-acción, indriyas-sentidos o medios) Las cinco puertas de salida son los medios de expresión, u órganos de acción. Son los que nos permiten interactuar con los objetos materiales del mundo externo.
Jnanendriyas: (jnana-sabiduría, indriyas-sentidos o medios) Las cinco puertas de entrada son los sentidos cognitivos. Nos permiten percibir el mundo a nuestro alrededor.
Para los yoguis los sentidos son burdos, son una capa externa de nuestro ser que funciona desde el cuerpo físico. Si los sentidos son limitados y no muy confiables, el ser interno no se puede experimentar a través de ellos.
Darnos cuenta que no podemos confiar en nuestros sentidos, nos dirige como yoguis a una búsqueda interna. Para lograr esto, debemos primero estar conscientes de como funcionan nuestros sentidos. Es entonces cuando podemos retirar la atención de los sentidos, como sacar tu mano de un guante.
Observar los sentidos en la vida cotidiana
Observar los Karmendriyas: Un ejemplo sería al estar caminando observas “me estoy moviendo”. No es solo observar cómo caminas, sino ir un paso más adelante y observar el proceso de “moverse” que está detrás del “caminar” Luego, mientras observas las múltiples acciones y las múltiples posibilidades para moverse, te vuelves cada vez más consciente del proceso detrás del movimiento. Esto se llama Manas, una de las cuatro funciones de la mente, cuya función es dirigir a los sentidos.
Observando los Jnanendriyas: Por ejemplo, cuando estás caminando, observas “estoy viendo” mientras pasas entre personas y objetos. Observas “estoy escuchando” cuando un sonido atrapa tu atención.
El observar los sentidos nos lleva hacia el desapego (Vairagya): El volverse testigo de los sentidos es una herramienta práctica para coordinar las cuatro funciones de la mente (Manas, Buddhi, Citta, Ahamkara). Al observar estas diez puertas, nos volvemos mejores testigos neutrales de todas las actividades de la mente, y así lograremos encontrar silencio y descanso más allá de las distracciones de la consciencia.
Retraer los sentidos.
Pratyahara: Este es uno de los estadíos del camino de ocho pasos del yoga. Va más allá de simplemente cerrar los ojos. En la práctica, un ejemplo de cómo practicarlo es seleccionar uno de los sentidos, como ver o escuchar y enfocar ese sentido en un objeto interno de meditación.
El controlar los sentidos es como sacar la mano de un guante. Cuando los diez sentidos se retraen, el practicante lleva a cabo un profundo examen de la consciencia. A partir de ahí comienza la práctica de la concentración, que te lleva a la meditación y a Samadhi.
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